13 mar 2022

Aumento de la tensión

Al mismo tiempo que todas las miradas están centradas en la guerra en Ucrania, la inestabilidad en Oriente Medio ha vuelto a recrudecerse.

El 13 de marzo Teherán lanzó una docena de misiles balísticos cerca de las instalaciones de la futura sede del Consulado de Estados Unidos en Erbil, la capital de la región kurda de Irak. Las autoridades iraníes señalaron que el ataque tenía como objetivo destruir un “centro estratégico” del Mosad, el servicio de espionaje exterior de Israel. Esta maniobra se produce una semana después de que las fuerzas armadas israelíes bombardeasen unas instalaciones militares proiraníes en Damasco, un ataque que acabó con la vida de dos altos cargos de los guardianes de la revolución de Irán. Algunos analistas apuntan que el lanzamiento de cohetes por parte de Teherán supone, además, una demostración de fuerza en el contexto de las negociaciones en Viena para restablecer el acuerdo  nuclear de 2015. El 11 de marzo el Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, señaló que las negociaciones se habían suspendido temporalmente debido a “factores externos”. Fuentes estadounidenses señalaron que el estancamiento de las negociaciones obedece a las últimas demandas planteadas por Moscú. El Kremlin exige una garantía de que las sanciones impuestas por los países occidentales en respuesta a la invasión de Ucrania no afecten a sus relaciones económicas y comerciales con Teherán. Esta postura podría responder, según los analistas, a una maniobra de Rusia para torpedear el acuerdo y, así, evitar que Irán pueda comercializar su petróleo en los mercados internacionales.

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