29 oct 2023

Declaraciones contradictorias

En una reciente visita a Alemania, el presidente de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, hizo varias declaraciones contradictorias.

Por un lado, Tokayev declaró que Kazajstán perseguirá una cooperación integral con Moscú, mientras que, por otro, anunció que se adherirá a las sanciones impuestas contra Rusia. Es evidente que resulta totalmente imposible adherirse a un régimen de sanciones y, al mismo tiempo, cooperar con el país sancionado. De hecho, hasta el momento Kazajstán parece haberse posicionado claramente en el lado del país sancionado (Rusia). Si uno observa las cifras, en 2022, la balanza comercial de Kazajstán presenta una importante anomalía. Por un lado, las exportaciones batieron todos los récords, situándose alrededor de los 80.000 mill.$. La última vez que las ventas exteriores del país se encontraron en un nivel similar fue en 2013, cuando el precio del barril oscilaba por encima de los 105 $. En 2022, sin embargo, el petróleo se situó alrededor de los 70 $/barril. De forma similar, las importaciones crecieron alrededor de 10.000 mill.$ frente a la media de los últimos años. Un incremento que, sin embargo, no se explica por el crecimiento del consumo interno o por una actividad empresarial fuera de lo común. La única explicación que se encuentra para esta desviación de la balanza comercial kazaja es que el país está siendo utilizado como vía para que Rusia siga accediendo a bienes sancionados, en un esquema denominado “importaciones paralelas”. Ciertamente, los bancos kazajos no abren cuentas de corresponsalía para bancos sancionados, tampoco tramitan contratos relacionados con bienes y servicios sancionados, y Kazajstán no colabora con empresas sancionadas ni con bancos rusos desconectados de SWIFT. Además, Kazajstán confisca regularmente pequeñas cantidades de mercancías prohibidas en la frontera con Rusia. Sin embargo, para que el banco apruebe un contrato, lo más importante es firmar un acuerdo con una empresa rusa que no figure en la lista de sanciones y especificar en el contrato que los bienes en cuestión no están sujetos a sanciones. Y para un ciudadano ruso resulta muy sencillo registrar en Kazajstán un empresa a su nombre que tenga como última beneficiaria a una empresa sancionada. Además, al formar parte de una misma unión aduanera, en muchas ocasiones los controles de mercancías y las inspecciones tampoco son todo lo exhaustivos que deberían. Así pues, de alguna forma el escrutinio más laxo por parte de las autoridades kazajas está restando efectividad al esquema de sanciones occidental.

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