31 may 2026
El avance de De la Espriella abre una segunda vuelta marcada por la polarización
Los resultados preliminares de las elecciones presidenciales celebradas el 31 de mayo colocan a Abelardo de la Espriella en cabeza y abren una segunda vuelta marcada por la polarización y las dudas del oficialismo.
El candidato ultraderechista obtuvo, de acuerdo con el preconteo, el 43,74% de los votos, frente al 40,90% del oficialista Iván Cepeda, por lo que ambos se enfrentarán el próximo 21 de junio. El resultado supone un avance inesperado de De la Espriella, abogado, empresario y outsider político, aunque su candidatura ya venía ganando impulso en los sondeos finales y había desplazado a Paloma Valencia como principal opción de la derecha. Su ascenso se explica por el desgaste del oficialismo, el rechazo a la continuidad del Pacto Histórico y la importancia que ha adquirido el tema de la seguridad en la campaña. De hecho, el repunte de la violencia en los últimos días también pudo reforzar su discurso de mano dura y debilitar a Cepeda, asociado a la continuidad de la Paz Total de Petro, la política de negociación con grupos armados. La participación fue del 57,88%, superior a la registrada en la primera vuelta de 2022, en una jornada sin incidentes relevantes. Sin embargo, Petro y Cepeda han cuestionado el conteo preliminar por un supuesto desfase con el censo electoral y por posibles votos mal registrados, sin presentar por ahora pruebas concluyentes. En Colombia, ese primer recuento solo ofrece una fotografía provisional de la noche electoral; el resultado legalmente válido será el del escrutinio oficial, en el que se revisan actas, formularios y reclamaciones.
La segunda vuelta enfrentará dos proyectos políticos muy distintos. De la Espriella ha centrado su discurso en la seguridad, la mano dura contra el narcotráfico y la lucha contra la corrupción. Propone crear diez megacárceles, una medida que lo acerca al modelo de Nayib Bukele en El Salvador, y defiende un enfoque militarizado contra el crimen organizado, con iniciativas como bombardear narcocultivos o hundir lanchas utilizadas para transportar cocaína. Ese planteamiento choca de forma directa con la Paz Total de Petro, basada en buscar salidas negociadas con los grupos armados. En el terreno económico, De la Espriella plantea reducir el tamaño del Estado hasta en un 40%, una idea vinculada al discurso de Javier Milei, aunque la combina con promesas de más recursos para salud y educación, entre otros. Cepeda, en cambio, representa la continuidad del oficialismo. Defiende la Paz Total, propone mantener las negociaciones con los grupos armados y plantea una paz ligada a la justicia social, la reducción de la pobreza y la lucha contra la desigualdad. Su programa también pone el acento en ampliar el acceso a la sanidad, la educación y las pensiones, y en proteger las reformas progresistas del actual Gobierno. De la Espriella llega además reforzado por el apoyo de Paloma Valencia y del expresidente Álvaro Uribe, un respaldo que puede ser decisivo para concentrar el voto de la derecha frente al candidato del Pacto Histórico.