12 oct 2026
El FMI prevé un crecimiento de la economía mundial superior al 3%
El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que el PIB mundial crecerá un 3,1% este año, una décima más respecto a las estimaciones publicadas el pasado mes de julio.
En la publicación de octubre de las Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook) destaca que la economía ha demostrado una resistencia mayor de lo esperado frente al shock energético que ha desencadenado el conflicto entre Estados Unidos e Irán. El uso de las reservas estratégicas y la redirección de la producción en algunos países del Golfo han permitido mitigar, en parte, los efectos del bloqueo del estrecho de Ormuz.
Ahora bien, las previsiones difieren sensiblemente entre las distintas regiones. El Fondo prevé que la economía norteamericana crezca un 2,3% este año, sustentado en la extraordinaria inversión en proyectos vinculados a la Inteligencia Artificial. Por el contrario, el aumento del PIB del conjunto de la eurozona será más discreto, en torno al 1,1%. Una buena noticia es la revisión al alza (seis décimas) de las previsiones de crecimiento de Alemania, hasta el 1,3%, gracias a la inversión en infraestructuras y los programas de defensa. Por otra parte, calcula que el dinamismo en China se moderará este año hasta el 4,5%, lastrado por el encarecimiento de los hidrocarburos y los problemas estructurales que adolece el gigante asiático.
En cuanto a los precios, la inflación del conjunto de la economía mundial ascenderá este año hasta el 4,7%, debido al incremento del precio de las materias primas y del transporte marítimo. Se trata, pues, de una variación superior al objetivo establecido por los principales bancos centrales, lo que posiblemente conducirá a un mayor endurecimiento de la política monetaria.
Asimismo, el FMI advierte del deterioro de las cuentas públicas en un buen número de países. En el caso de Estados Unidos, estima que el desajuste fiscal alcanzará el 8,5% del PIB, un punto y medio más que el año anterior. El empeoramiento de las cuentas públicas se está produciendo en un entorno financiero cada vez más exigente, marcado por el incremento de la rentabilidad de los bonos hasta valores máximos de las últimas dos décadas.