02 nov 2026

Incierto panorama político

El partido del primer ministro Benjamín Netanyahu, el Likud, fue la fuerza más votada en las elecciones celebradas el 27 de octubre, al obtener 27 escaños.

La participación fue del 77,7%, la cifra más alta desde 1999. Sin embargo, los resultados arrojaron un complejo escenario político, dado que ninguno de los dos bloques ha alcanzado los 61 escaños que aseguran la mayoría en el Parlamento. La coalición liderada por Netanyahu, que incluye a los partidos ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá y Shas, y a los nacionalistas de Poder Judío y Sionismo Religioso, obtuvo 53 escaños, un retroceso respecto a los 63 asientos que tiene actualmente en el Parlamento. Yashar, el principal partido de la oposición, liderado por Gadi Eisenkot, fue el segundo más votado, con 22 escaños. En su conjunto, el bloque contrario a Netanyahu obtuvo 48 asientos.

En este contexto de igualdad, los dos partidos árabes podrían jugar un papel determinante, al haber obtenido 19 escaños, el mejor resultado de su historia. A partir de aquí el abanico de opciones es amplio. Uno de los escenarios que se baraja es la posibilidad de que los dos partidos árabes voten a favor del bloque opositor, sin entrar a formar parte del gobierno. Sin embargo, para ello tendría que superarse, primeramente, el veto de algunas de las formaciones de la coalición al apoyo de los partidos árabes, algo que parece difícil. Otra de las opciones es la integración de alguno de los partidos de la oposición en la coalición liderada por Netanyahu. De igual forma, no se descarta la posibilidad de que ninguno de los dos bloques logre los respaldos suficientes para formar gobierno y, en consecuencia, la parálisis institucional acabe forzando a la celebración de unas nuevas elecciones.

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