02 nov 2026
La salida de Flávio Bolsonaro abre una nueva etapa en la derecha brasileña
Apenas tres días después de disputar la Presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro salió rumbo a Miami tras incumplir una orden del juez Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo, que le exigía entregar sus pasaportes en el marco de investigaciones por presunto blanqueo y evasión de divisas, acusaciones que él niega.
Desde Estados Unidos ha vuelto a cuestionar el resultado electoral y llegó a presentarse como el “verdadero presidente electo”, aunque posteriormente rebajó esa formulación. Washington ha negado haber facilitado su salida, si bien permitió su entrada en el país y concedió visados a su familia. A comienzos de 2027 concluirá además su mandato como senador y dejará de contar con el fuero especial derivado del cargo, lo que aumentará su exposición judicial. Su posición, sin embargo, aparece cada vez más aislada. El Partido Liberal (PL) reconoció oficialmente la victoria de Lula y no ha respaldado las acusaciones de fraude de su candidato. Bolsonaro había utilizado inicialmente la ampliación en dos horas del horario de votación para cuestionar el resultado, pero solo unas 34.000 papeletas se emitieron durante ese periodo adicional, frente a una ventaja final de más de 4,4 millones de votos para Lula, por lo que esa extensión no pudo alterar el desenlace de las elecciones.
La salida del país puede además reordenar el liderazgo de la derecha brasileña. Bolsonaro había prometido permanecer en Brasil para encabezar la oposición, pero desde el exterior corre el riesgo de perder protagonismo frente a otros dirigentes conservadores con presencia institucional, entre ellos Tarcísio de Freitas o Michelle Bolsonaro. Su ausencia no elimina, en cualquier caso, las dificultades para Lula: la derecha y el PL salieron reforzados de las elecciones legislativas y el presidente seguirá gobernando sin mayoría propia en un Congreso muy fragmentado.