04 oct 2026
El gobierno recupera la capital de Tigray
Las fuerzas progubernamentales han recuperado el control de Mekelle, la capital de Tigray, tras una rápida contraofensiva del ejército etíope contra la alianza rebelde liderada por el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF).
El conflicto estalló a finales de septiembre tras la formación de la Alianza para la Supervivencia de las Fuerzas del Pueblo Etíope, un pacto militar entre históricos enemigos, unidos exclusivamente por su rechazo al primer ministro Abiy Ahmed. A pesar de los considerables avances iniciales, la coalición se enfrenta a grandes dificultades para mantener la cohesión política y hacer frente a la aplastante superioridad militar y aérea de las fuerzas federales. Esta crisis ha derivado en una escalada diplomática regional, con Adis Abeba rompiendo relaciones bilaterales con Eritrea y expulsando diplomáticos tras acusar a Asmara, Sudán y Egipto de armar y respaldar a los insurgentes. Aunque sus líderes lo niegan vehementemente, comparten el interés geopolítico de debilitar al gobierno central etíope, en un contexto ya tenso por disputas históricas como la Gran Presa del Renacimiento en el río Nilo o la recuperación del acceso etíope al Mar Rojo. La última guerra entre los rebeldes tigriñas y Adis Abeba, entre 2020 y 2022, dejó más de 600.000 muertos, convirtiéndose en uno de los conflictos más sangrientos de los últimos tiempos. El acuerdo de paz de Pretoria de 2022, negociado por instituciones africanas y Washington, nunca se implementó por completo, pero contribuyó a mantener cierto grado de paz hasta principios de este año. Con un gobierno federal poco dispuesto a la negociación y una alianza rebelde decidida a derrocar al régimen actual, el panorama apunta a una prolongación del conflicto con consecuencias muy negativas para la estabilidad económica y la inversión extranjera en Etiopía, así como para la seguridad en todo el Cuerno de África.