12 abr 2026
Hungría: El fin de la era Orbán
El líder opositor Péter Magyar, del partido de centroderecha Tisza, ha ganado las elecciones celebradas en Hungría el pasado domingo 12 de abril, lo que pone fin a 16 años en el poder de Viktor Orbán, del partido Fidesz.
El candidato, que en el pasado fue miembro de Fidesz, ha obtenido 138 escaños, frente a los 55 del partido de Orbán, una victoria arrolladora que le otorga una mayoría de dos tercios en el Parlamento. La elevadísima participación —nada menos que un 80%— refleja la movilización del electorado en un contexto de creciente desgaste del Gobierno, al que han pasado factura el menor dinamismo económico, la presión inflacionaria y el deterioro del poder adquisitivo. A ello se suman factores políticos, como las tensiones con la UE y el progresivo aislamiento internacional; todo ello ha favorecido la articulación de un amplio voto de rechazo, aglutinado en torno a Magyar. Este holgado triunfo otorga al próximo Ejecutivo la mayoría cualificada necesaria para modificar la Constitución, lo que le permitirá impulsar cambios de calado en el sistema institucional construido por su predecesor y abordar reformas en ámbitos clave, como el sistema judicial y el marco electoral.
Durante su mandato, Orbán consolidó un modelo de “democracia iliberal”, caracterizado por el fortalecimiento del poder ejecutivo, el debilitamiento de los contrapesos institucionales y una creciente concentración del poder político y económico. Además, la política exterior ha sido muy próxima a Moscú y en ocasiones confrontacional dentro de la UE. Frente a ello, Magyar plantea un mayor alineamiento con la UE, un giro que ha sido bien recibido en Bruselas, además de un programa electoral centrado en reactivar la economía e impulsar la inversión en infraestructuras y servicios públicos. En concreto, se ha comprometido a cumplir con los criterios de la UE para garantizar el Estado de derecho y a reforzar la lucha contra la corrupción, condición indispensable para desbloquear 18.000 mill.€ en fondos europeos, actualmente congelados por infracciones en este ámbito. Así pues, a priori se abre una nueva etapa de mayor sintonía con la UE, cuyo alcance dependerá de la capacidad del nuevo Gobierno para traducir su amplia mayoría en reformas concretas.