12 abr 2026

Rusia capitaliza la crisis en Oriente Medio mientras sufre la ofensiva de Ucrania contra sus refinerías

Rusia está siendo uno de los beneficiarios de la guerra en Irán a causa del aumento de los precios del petróleo y la relajación de las sanciones a la compra de crudo ruso.

Moscú se beneficia no solo porque el precio del petróleo suba, sino porque el mercado prima la seguridad del suministro, la disponibilidad física del crudo que puede llegar a los compradores sin tener que pasar por el estrecho de Ormuz. Esto está teniendo impacto también en la cotización del petróleo de los Urales, cuyo diferencial con el Brent se está reduciendo. La acumulación de crudo en tránsito en el mar le ha permitido aprovechar rápidamente estas circunstancias, lo que ha hecho que los ingresos de sus exportaciones petroleras hayan registrado el valor más alto desde el inicio del conflicto con Ucrania. Los ingresos brutos semanales por las exportaciones de crudo por vía marítima aumentaron drásticamente durante marzo, pasando de menos de 1.000 mill.$ a principios de enero a casi 2.500 mill.$ semanales a finales de marzo. Esta mejora sucede en un momento en que Rusia enfrenta la incapacidad de aumentar su volumen de producción y el deterioro y destrucción de algunas de sus infraestructuras. Kiev ha intensificado en las últimas semanas los ataques a las infraestructuras energéticas rusas. Las ofensivas con drones han dañado al menos ocho refinerías distribuidas desde el mar Báltico hasta la región del Volga y tres puertos de exportación petrolera. Entre ellos destacan la refinería NORSI, la segunda mayor productora de gasolina de Rusia; y la de Saratov, que representa el 2,2% de la capacidad total de refino del país. Los puertos de Ust-Luga y Primorsk, ubicados en la región de San Petersburgo, y que gestionan dos quintas partes de las exportaciones marítimas rusas y casi el 2% del suministro global del crudo, también han sido objeto de estos golpes estratégicos, así como el principal puerto de exportación de petróleo en el mar Negro, Novorossiysk, donde la terminal Sheskharis tuvo que suspender las operaciones de carga, y se ha recuperado solo parcialmente. Estas ofensivas están reduciendo la capacidad de exportación de petróleo y de transformación del crudo en gasolina. Se estima que al menos el 20% de la capacidad total exportadora del Kremlin está inoperativa y que el puerto de Primorsk ha perdido, como mínimo, el 40% de su potencial de almacenamiento. Como respuesta, el gobierno de Moscú ha anunciado la prohibición de las exportaciones de gasolina desde el 1 de abril hasta al menos finales de julio de 2026, con el fin de estabilizar el mercado interno en un contexto de aumento de la demanda nacional.

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