12 jul 2026
Una cumbre sin sobresaltos
La cumbre de la Alianza Atlántica celebrada la pasada semana en Ankara ha servido para evaluar el cumplimiento de los compromisos acordados en las reuniones previas en relación con el gasto militar o el apoyo a Ucrania.
Cada uno de los miembros ha presentado sus progresos hacia los objetivos de gasto en defensa sobre el PIB (3,5% en necesidades básicas y un 1,5% adicional en partidas asociadas). El secretario general, Mark Rutte, presentó la evolución de gasto en defensa de los miembros europeos y canadienses de la Alianza, que ha aumentado un 20% desde 2024 y casi un punto más sobre el PIB que hace diez años (del 1,4% que registraba en 2014 al 2,3% del PIB actual). Además, se acordó aumentar hasta los 70.000 mill.€ la ayuda militar a Ucrania, frente a los 50.000 mill.€ que recibió en 2025, de los cuales el 60% fue proporcionado por los europeos y canadienses. Si bien la cumbre ha transcurrido en relativa calma, la reunión también ha marcado el inicio de un nuevo modelo estratégico, la llamada OTAN 3.0. El objetivo es conseguir un nuevo reparto de responsabilidades entre los aliados, ante la previsible reducción del apoyo estadounidense y, sobre todo, la pérdida de confianza en el liderazgo de Washington. De esta forma, los aliados europeos pretenden incentivar la producción de drones y satélites con el objetivo de implementar las lecciones tácticas aprendidas en Ucrania.