19 jul 2026
Entre la presión china y las exigencias de Washington
Una delegación panameña ha mantenido tres días de conversaciones en Pekín (del 16 al 18 de julio) para rebajar las tensiones surgidas después de que la Corte Suprema revocara las concesiones al conglomerado de Hong Kong CK Hutchison para operar Balboa y Cristóbal, los dos puertos situados en los extremos del Canal.
El fallo se produjo en medio de la presión estadounidense por la presencia china en la gestión de la vía, y fue recibido por un fuerte aumento de los controles sobre buques con bandera panameña en puertos chinos (detenciones, inspecciones por razones de seguridad), que se interpretan como una represalia de Pekín. Las autoridades chinas retuvieron 96 embarcaciones en marzo y 136 en abril, mientras que las demoras y los costes adicionales han llevado a cientos de buques a trasladarse a otros registros.
Estas medidas de presión afectan directamente al registro naval de Panamá, el mayor del mundo y una fuente relevante de ingresos distinta de los peajes cobrados por atravesar el Canal. La vía concentra hasta el 6% del comercio mundial y permite reducir considerablemente las rutas entre los océanos Atlántico y Pacífico, lo que explica la disputa sobre los operadores portuarios y la influencia extranjera en sus accesos. Washington ha amenazado con recuperar el control del Canal y ha rechazado una mayor presencia china, mientras que Pekín utiliza el comercio marítimo para defender sus intereses. Panamá intenta contener el impacto económico sin deteriorar su relación con ninguna de las dos potencias. Por el momento no se conocen resultados del encuentro técnico celebrado en Pekín, que debe servir para establecer negociaciones formales y detener la escalada del conflicto.