10 may 2026
Golpe al núcleo empresarial militar
Estados Unidos ha empezado a aplicar la nueva arquitectura de sanciones contra Cuba con designaciones dirigidas al núcleo empresarial militar de la isla: GAESA, su presidenta y la minera Moa Nickel. GAESA es el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas y una de las principales estructuras económicas del régimen, con presencia en finanzas, turismo, comercio en divisas, logística y servicios.
Según Washington, controla alrededor del 40% o más de la economía cubana, lo que explica que lo sitúe en el centro de su ofensiva financiera. Moa Nickel añade el frente minero: es una sociedad conjunta entre la canadiense Sherritt International y la estatal Compañía General de Níquel, relevante por su capacidad exportadora y por su conexión con el capital extranjero. A ese frente económico se suma un aumento inusual de los vuelos estadounidenses de vigilancia militar cerca de Cuba —al menos 25 desde febrero, según datos públicos de aviación—, en paralelo a las amenazas de Trump sobre un posible despliegue naval y a una mayor visibilidad del Comando Sur (comando de combate del Departamento de Defensa de EE.UU. responsable de las actividades militares en América y el Caribe). Esta combinación refuerza la presión sobre La Habana y eleva la incertidumbre sobre el alcance de la estrategia de Washington.
El impacto de estas medidas dependerá de cómo reaccionen bancos, empresas y socios internacionales ante el riesgo de quedar expuestos a sanciones estadounidenses. Por el momento, la suspensión de la participación directa de Sherritt en sus operaciones conjuntas en Cuba, anunciada el mismo día de las designaciones, sugiere que la presión puede empezar a afectar a la inversión extranjera, aunque aún es pronto para saber si será un caso aislado o una señal de mayor repliegue. La Habana denuncia las medidas como una agresión económica, mientras que Washington las presenta como una ofensiva contra las élites militares. El golpe puede reducir los márgenes de financiación del aparato estatal-militar, pero también agravar las restricciones sobre inversión, producción y servicios básicos en una economía ya muy deteriorada.