19 abr 2026
Nuevo desembolso del FMI
El FMI ha cerrado a nivel técnico la segunda revisión del programa con Argentina, lo que habilita un nuevo desembolso de unos US$1.000 millones —pendiente aún de aprobación formal— y consolida el apoyo del organismo al rumbo económico del Gobierno.
Más allá del flujo de fondos, el mensaje relevante está en el aval a un paquete de política económica: equilibrio fiscal como ancla central, política monetaria restrictiva para sostener la desinflación, acumulación de reservas, una estrategia de refinanciación en dólares y una agenda de reformas orientadas a formalizar la economía, flexibilizar el mercado laboral y atraer inversión. El Fondo reconoce además avances legislativos y regulatorios recientes, así como una mejora incipiente en el frente cambiario, interpretando que la estabilización ha ganado consistencia y puede sentar las bases para recuperar el acceso a los mercados internacionales. En este contexto, el FMI prevé un crecimiento del 3,5% en 2026 —tras revisar a la baja sus estimaciones—, que aun así se sitúa entre los más elevados de la región.
Sin embargo, este respaldo convive todavía con retos significativos. El principal es la acumulación de reservas en magnitud suficiente para sostener la estabilidad cambiaria y avanzar hacia una normalización completa del régimen, incluida la eliminación de las restricciones a los movimientos de capital. El calendario de pagos externos sigue siendo exigente —con compromisos relevantes tanto en 2026 como en 2027—, lo que limita el margen para recomponer balances sin depender de nueva financiación o refinanciaciones. A ello se suma que el acceso pleno a los mercados internacionales aún no se ha restablecido y que el proceso de desinflación muestra señales de desaceleración: la inflación alcanzó el 3,4% mensual en marzo y acumula varios meses al alza, mientras el propio FMI sitúa la inflación anual en torno al 30% para este año. En paralelo, la estrategia descansa en un ajuste fiscal muy intenso, cuya continuidad y efectos sociales siguen condicionando su viabilidad. El respaldo del FMI es una señal positiva, pero el reto principal sigue siendo la sostenibilidad de este ajuste.