19 abr 2026
El impacto del conflicto en Oriente Medio asoma ya en la inflación
La economía de Estados Unidos navega por aguas turbulentas tras conocerse la semana pasada que la inflación se disparó hasta el 3,3% anual en marzo, impulsada por un incremento crítico del 12,5% en los precios de la energía debido al conflicto en Oriente Próximo.
Se trata de un incremento del 0,9% en tan solo un mes, rompiendo además bruscamente la tendencia desinflacionaria del último año. El dato hace casi inverosímil que se cumpla la previsión de principios de año de que la Reserva Federal llevase a cabo tres rebajas de tipos a lo largo de 2026. El nuevo consenso parece ser una única rebaja de un cuarto de punto hacia finales de año. Esta preocupación por la inflación se une a las advertencias lanzadas por el FMI unos días antes, en su Consulta del Artículo IV con EE.UU., donde el organismo alertó de que la deuda pública del país ha escalado hasta un preocupante 123,9% del PIB. A pesar de que el informe del WEO del 14 de abril mantiene una proyección de crecimiento notable del 2,3% para este año, el FMI ha dejado claro que el Gobierno estadounidense carece de "espacio de maniobra fiscal" para absorber nuevos choques energéticos, advirtiendo que la combinación de una deuda desbocada y una inflación persistente obligará a retrasar cualquier alivio para los consumidores hasta, al menos, la primera mitad de 2027.