19 feb 2026

La soberanía financiera: el nuevo rumbo del renminbi y el ascenso del oro

En el convulso escenario geopolítico actual, la moneda de una nación se está convirtiendo en una herramienta de seguridad nacional. Esta premisa es el núcleo de las recientes directrices anunciadas por Xi Jinping. Muchos analistas se han equivocado al interpretarlas como un nuevo impulso de China de cara a reemplazar al dólar.

Lo cierto es que desvelan una estrategia distinta que lleva en marcha ya varios años. Sí, China busca un mayor papel internacional de su moneda, pero bajo una lógica de autosuficiencia y bajo estrictos límites. Este giro se ha producido en gran medida por la congelación de las reservas rusas tras el inicio del conflicto en Ucrania. El nuevo objetivo es claro:  no se trata es desplazar al dólar de forma inmediata, sino construir una arquitectura financiera inmune a las sanciones occidentales.

 

Avances tangibles en el comercio y la "Red de Seguridad": El CIPS

La estrategia de Beijing ha encontrado un terreno fértil en el ámbito comercial, impulsada por la expansión de sus exportaciones y unas condiciones financieras muy competitivas en comparación con los de las economías occidentales. Según datos de SWIFT, el renminbi (RMB) consolidó su posición como la segunda moneda más utilizada en la financiación del comercio global en 2025, alcanzando una cuota de mercado cercana al 6,3%.

El pilar técnico de la soberanía financiera es el CIPS (Cross-Border Interbank Payment System). Busca ser una alternativa al sistema SWIFT, el instrumento que se utiliza internacionalmente para transmitir órdenes financieras de manera estandarizada. A diferencia de éste, el CIPS permite liquidar transacciones directamente en RMB. La evolución de esta red ha sido exponencial. En 2024, el CIPS procesó aproximadamente 175 billones de yuanes y para mediados de 2025, el sistema contaba con más de 1.680 participantes en todo el mundo, con una presencia creciente en el sudeste asiático, Asia Central y Oriente Medio.

Esta infraestructura garantiza que, ante un eventual bloqueo de los canales de pago occidentales, China mantenga la capacidad de liquidar sus intercambios comerciales esenciales, especialmente en sectores estratégicos como la energía y las materias primas.

 

Los límites del mercado: liquidez y control de capitales

A pesar de estos avances, el papel del yuan como moneda de reserva internacional se enfrenta a barreras estructurales insuperables. Los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la composición de las reservas oficiales de divisas (COFER) muestran que la cuota del RMB en las reservas globales cayó al 1,93% en el tercer trimestre de 2025.

El deseo de internacionalizar la moneda choca con la necesidad de mantener controles estrictos sobre la cuenta de capital para garantizar la estabilidad interna. El mercado de deuda chino está muy lejos de ser una alternativa viable a los Treasuries estadounidenses. Los inversores internacionales perciben que, aunque el RMB es útil para el comercio, el mercado de deuda chino carece de la liquidez y la transparencia necesarias.

La batería de medidas introducidas a principios de 2026 para endurecer el control de cambios y las salidas de capital con el objetivo de garantizar la estabilidad, posiblemente de cara a la publicación del nuevo Pan Quinquenal en marzo, refuerzan la percepción de que el yuan seguirá siendo una moneda de uso restringido.

 

El gran beneficiado: el oro

La estrategia de blindaje ante el exterior tiene un impacto directo en la gestión de las reservas internacionales.  El oro ha pasado de ser un activo marginal a convertirse en un nuevo pilar de soberanía financiera. Entre 2024 y principios de 2026, el Banco Popular de China (PBOC) ha mantenido una racha de compras ininterrumpida durante 14 meses, elevando sus tenencias oficiales por encima de las 2.300 toneladas. Aunque representa todavía solo el 8,5% de sus reservas totales, es evidente que el PBOC está usando de forma preferente el oro para reducir la tenencia de los “confiscables” bonos del Tesoro de EE. UU., cuyo peso se ha reducido al entorno del 40-50% de las reservas (estimación teniendo en cuenta la tenencia de bonos y activos off shore).

El impacto sobre el mercado del oro está siendo enorme: en 2025, la demanda total de China supero las 1.000 toneladas, lo que representa aproximadamente el 20% de la demanda mundial. China añadió unas 27 toneladas mensuales a sus reservas de forma ininterrumpida el año pasado. Este ha sido un factor clave en ascenso del precio del oro en los dos últimos años. Todo ello a su vez ha despertado una fiebre especulativa en los últimos meses y una enorme volatilidad en el precio, algo que, seguramente, no sea del agrado en Pekin.

 

Conclusión

La internacionalización del renminbi es un proceso asimétrico. Beijing ha logrado con éxito crear una "alternativa defensiva" para el comercio y la liquidación de deuda bajo condiciones favorables. Sin embargo, mientras persistan los controles de capital y el enfoque en la estabilidad interna por encima de la libre convertibilidad, el yuan difícilmente podrá aspirar a ser una moneda de reserva global de primer orden y mucho menos a desbancar la hegemonía del dólar, aun cuando éste se tambalee por sus propios problemas.

China no busca la hegemonía, sino la resiliencia. El yuan del futuro próximo no será el sucesor del dólar, sino un refugio técnico y político para una parte del mundo que busca desvincularse de la condicionalidad del sistema financiero liderado por Estados Unidos. El éxito de esta estrategia no se medirá por su cuota de mercado, sino por su capacidad para mantener a la economía china operativa en el peor de los escenarios posibles. A corto plazo, el oro como mecanismo para diversificar las reservas y su exposición a EEUU será el gran beneficiado.

 

Rafael Loring
Analista Senior de Riesgo País para Asia-Pacífico

 

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