19 jul 2026
Noboa convierte la seguridad en política de Estado
Daniel Noboa ha elevado su estrategia contra el crimen a política pública, con una hoja de ruta enmarcada en el Plan Nacional de Seguridad Integral 2025-2029, que reduce las 99 estrategias del marco anterior a siete grandes objetivos nacionales.
El plan prioriza el control territorial, la reforma penitenciaria y la cooperación internacional, así como las acciones de anticipación de amenazas, pero amplía también el concepto de seguridad hacia la ciberdefensa, la ciberdelincuencia y las redes económicas criminales. Con su ello se pretende sustituir la sucesión de estados de excepción y respuestas de emergencia por una estructura más estable y coordinada, después de que 2025 cerrara con más de 9.000 homicidios, el nivel más alto registrado en el país.
La estrategia trata de atajar una crisis que afecta al control de puertos, prisiones y corredores del narcotráfico, en un contexto de pobreza elevada e intensa presión migratoria. También prevé reforzar el intercambio de información y la colaboración con otros países frente al crimen transnacional. Sin embargo, el plan no establece un presupuesto global para su ejecución, por lo que su desarrollo dependerá de las asignaciones que reciba cada institución involucrada. La prolongación del papel de las Fuerzas Armadas en calles y cárceles podría, además, generar tensiones políticas y de legitimidad si no se traduce en una mejora tangible de la seguridad.