08 feb 2026
Apagones, racionamiento y diálogo incierto
La crisis energética en Cuba se ha intensificado tras la ofensiva de Trump para restringir el petróleo que llega a la isla —con amenazas de aranceles a países proveedores— y el Gobierno cubano reconoce que el déficit está golpeando servicios esenciales y la economía.
Díaz-Canel anunció un plan de contingencia inspirado en el “Período Especial” (los duros ajustes de los años noventa tras la caída de la URSS, con apagones y escasez extrema), que incluye recortes, ahorro energético y medidas para reorganizar la vida cotidiana, como limitar la venta de combustible y reducir actividad presencial en universidades y eventos. En la calle, el deterioro se refleja en apagones prolongados, transporte colapsado y colas para conseguir combustible, con compras restringidas y un acceso cada vez más dolarizado, además de precios disparados en el mercado informal. En paralelo, se mantiene un contacto incierto con Washington: Cuba admite “intercambio de mensajes” pero niega una mesa formal y condiciona cualquier avance al respeto a su soberanía. México, por su parte, ha frenado envíos de petróleo para evitar represalias comerciales, pero ha concretado ayuda humanitaria con el envío de cargamentos de alimentos y productos básicos y deja abierta la puerta a futuras fórmulas de apoyo.