08 feb 2026
Se reabre la polémica sobre la medición de la inflación
La renuncia de Marco Lavagna la semana pasada al frente del Indec ha desatado una polémica en torno a la medición de la inflación, uno de los indicadores más sensibles en Argentina y una de las principales banderas del Gobierno de Javier Milei.
La salida se produjo a los pocos días de que el organismo tuviera previsto difundir por primera vez un nuevo IPC con canasta actualizada —basada en la encuesta de gastos 2017-2018, en lugar de la metodología vigente desde 2004—, cuya publicación el Ejecutivo decidió posponer. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el cambio queda aplazado sin fecha y lo vinculó a diferencias con el presidente, al asegurar que no se modificará el índice hasta que la desinflación esté “consolidada”. La actualización buscaba reflejar mejor el consumo actual y daba más peso a los servicios (luz, gas, agua y transporte), que han subido con fuerza tras la reducción de subsidios, por lo que podía arrojar tasas más altas que las actuales y complicar las metas oficiales para 2026. El Indec queda ahora en manos del número dos de Lavagna, Pedro Lines, en un giro que, para la oposición y parte del mercado, alimenta sospechas en un país con preocupantes antecedentes de manipulación estadística.