11 ene 2026

Reacción China e implicaciones para Taiwán

El Gobierno de China ha reaccionado con una "profunda conmoción" y una condena tajante, calificando la operación como una violación flagrante del derecho internacional y un acto de hegemonía que socava la soberanía de las naciones.

A través de comunicados oficiales emitidos el 4 y 5 de enero, el Ministerio de Exteriores chino exigió la liberación inmediata de Maduro y su esposa, denunciando que el uso de la fuerza para un cambio de régimen sienta un "precedente peligroso" que sustituye el orden global por la "ley de la selva".

Esta postura oficial tiene un eco estratégico inmediato en el estrecho de Taiwán. Justo unos días antes de la captura de Maduro, Pekín llevaba a cabo una escalada de maniobras militares en el estrecho de Formosa (“Misión Justicia 2025”), con el argumento de que debe fortalecer su capacidad de defensa ante posibles injerencias externas. Si bien la dinámica entre EE. UU. y China en torno a la isla sigue siendo la misma, los medios estatales chinos advierten de que la vulnerabilidad de aliados como Maduro evidencia la necesidad de disponer de una capacidad de disuasión inexpugnable, y se especula con que el ejército chino estudia ya la táctica de "descabezamiento" empleada por EE. UU. para integrarla en sus simulacros de bloqueo. Al mismo tiempo, Pekín está utilizando la crisis en Venezuela como una herramienta de propaganda, por una parte, para erosionar la legitimidad de EE. UU. en su acción internacional; y por otra, para alertar a Taiwán sobre los riesgos de confiar plenamente en la protección militar estadounidense frente a una potencia decidida a salvaguardar lo que considera su esfera de influencia bajo la doctrina Monroe.

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