16 mar 2026
Apertura al exilio
Tras abrir la semana pasada un mayor espacio al capital privado dentro de la isla, Cuba da ahora un paso de otra naturaleza: permitir la inversión por parte de los cubanos en el exterior y tender un puente económico hacia Estados Unidos.
La medida no se limita a una apertura genérica, sino que permitiría a emigrados y exiliados entrar como socios o dueños de pequeñas empresas, asociarse con cooperativas e incluso participar en proyectos de mayor escala en sectores como turismo, energía o infraestructuras. El Gobierno cubano asegura, además, que está dispuesto a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses, lo que sugiere que los contactos con la Administración Trump empiezan a traducirse en señales económicas concretas, aunque todavía se desconoce su alcance real. Todo ello ocurre en medio de una situación de absoluta asfixia energética, después de más de tres meses prácticamente sin entrada de combustible suficiente, lo que ha provocado apagones prolongados y un creciente malestar social. El giro tiene, además, una carga política evidente, porque abre una vía hacia una diáspora y un exilio tratados durante décadas desde la desconfianza oficial. Trump, por su parte, ha elevado el tono al asegurar que un acuerdo llegará “muy pronto” o que Washington hará “lo que sea necesario”. Sin embargo, este giro hacia el exterior probablemente quede como un gesto conciliador, sin impacto real en cuanto a atracción de inversión y alivio de la crisis, debido a la evidente falta de garantías jurídicas, la desconfianza política y la ausencia de un marco jurídico más amplio y estable.