26 abr 2026
El estrecho de Ormuz destapa una red de contrabando de petróleo
La reciente crisis energética derivada de la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz ha destapado en Tailandia una red de contrabando y corrupción que opera bajo el amparo de altos cargos políticos.
A pesar de que el primer ministro Anutin Charnvirakul aseguró al inicio de la Guerra contar con reservas de crudo suficientes, el país sufrió problemas de abastecimiento casi de inmediato, revelando un "atraco nacional de combustible" y provocando un gran escándalo político. Investigaciones del Departamento de Investigación Especial (DSI) han confirmado la desaparición de al menos 57 mill de litros de diésel (equivalentes al consumo nacional de un día entero), los cuales fueron desviados desde refinerías mediante empresas fachada para ser revendidos ilegalmente. Si bien los importes desvelados hasta la fecha no parecen muy relevantes (estimados en 17,8 mill.$) el escándalo ha puesto contra las cuerdas al gobierno de la coalición Bhumjaithai, especialmente tras el polémico nombramiento del viceprimer ministro Phiphat Ratchakitprakarn para gestionar la crisis energética, a pesar de sus profundos lazos familiares con la industria petrolera. La oposición ha denunciado conflictos de interés y vínculos financieros entre figuras del gobierno y empresarios involucrados en el acaparamiento de combustible, señalando a Camboya como el principal destino del diésel robado, país con el que apenas se sostiene una “frágil tregua”. Anutin ha calificado de 'traidores' a los ciudadanos o empresas que facilitan el comercio de hidrocarburos con Camboya, precisamente mientras que el Estado tailandés ha implementado restricciones severas al tránsito y exportación de combustible hacia su vecino. Estas medidas, sumadas a una mayor presencia patrullera en el Golfo, han sido denunciadas por Camboya como una estrategia de coerción económica destinada a forzar una resolución favorable en la disputa territorial de las zonas marinas.