06 sep 2026

El “twist” de Bessent

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha anunciado una ampliación excepcional del plan de recompras de bonos a largo plazo, con vencimientos de entre 10 y 30 años, que podría financiarse mediante mayores emisiones de deuda a corto plazo.

El objetivo declarado de esta operación, denominada “Treasury twist”, es reforzar la liquidez en los tramos largos de la curva, en un contexto de fuerte presión vendedora sobre los bonos, que ha llevado la rentabilidad del Treasury a 30 años a máximos desde 2007. El encarecimiento de la deuda soberana se ha trasladado directamente a la economía real, elevando el coste del crédito corporativo y de las hipotecas a 30 años, a menos de 10 semanas de que se celebren las elecciones de medio mandato. Así pues, desde el 9 de septiembre, las compras de bonos del Tesoro pasarán de 2.000 a “al menos” 4.000 millones de dólares, hasta el 4 de noviembre. Bessent también dejó abierta la puerta a que se produzcan más intervenciones en el futuro si los 4.000 mill.$ resultan insuficientes. Sin embargo, se duda de que la intervención del Tesoro vaya a conseguir aplanar la curva de tipos a largo plazo, ya que el incremento de los rendimientos de la deuda se explica por múltiples motivos: las dudas de los inversores sobre la situación fiscal estadounidense, con la deuda en máximos y un déficit fiscal persistente; el incremento de la inflación en el contexto de la guerra de Irán y el boom de la IA, que está elevando las emisiones corporativas y aumentando la competencia por el capital. De hecho, tras el anuncio, el rendimiento a 30 años cayó inicialmente unos 10 puntos básicos, pero luego volvió a recuperar su valor inicial. El veredicto del mercado es claro: se trata de una medida útil en términos de liquidez, pero no restaura la credibilidad en la situación fiscal del soberano.

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