06 sep 2026

La tensión diplomática hace temer una nueva ruptura de la tregua

Durante agosto de 2026, el conflicto fronterizo entre Tailandia y Camboya derivó en una intensa disputa diplomática cuando, entre el 26 y el 27 de agosto, autoridades camboyanas denunciaron la instalación por parte de tropas tailandesas de contenedores, búnkeres y carreteras militares en varios puntos del sector de O’Smach.

La tensión se elevó en la Conferencia Interparlamentaria del 28 de agosto en Nom Pen y culminó el 30 de agosto con duras declaraciones del ministro camboyano Neth Pheaktra, quien sentenció que «los mapas no se mueven con las tropas», mientras que el Centro de Información Conjunto de Tailandia defendió que su ejército solo mantenía las posiciones del alto el fuego e instó a acudir a la Comisión Mixta de Fronteras. Para mediar se desplegó el Equipo de Observadores de la ASEAN (AOT), que durante la última semana de agosto llevó a cabo inspecciones sobre el terreno en zonas como Koh Kong para vigilar el cumplimiento de la tregua. La creciente tensión ha hecho temer que se rompa el acuerdo de paz en vigor desde diciembre. Sin embargo, una guerra abierta inmediata es poco probable. La presencia de observadores de la ASEAN, la estrategia de Camboya de priorizar la denuncia diplomática e internacionalizar el conflicto, y el alto coste económico que supusieron los combates de 2025 actúan por ahora como frenos a una confrontación bélica directa.La tensión se elevó en la Conferencia Interparlamentaria del 28 de agosto en Nom Pen y culminó el 30 de agosto con duras declaraciones del ministro camboyano Neth Pheaktra, quien sentenció que «los mapas no se mueven con las tropas», mientras que el Centro de Información Conjunto de Tailandia defendió que su ejército solo mantenía las posiciones del alto el fuego e instó a acudir a la Comisión Mixta de Fronteras. Para mediar se desplegó el Equipo de Observadores de la ASEAN (AOT), que durante la última semana de agosto llevó a cabo inspecciones sobre el terreno en zonas como Koh Kong para vigilar el cumplimiento de la tregua. La creciente tensión ha hecho temer que se rompa el acuerdo de paz en vigor desde diciembre. Sin embargo, una guerra abierta inmediata es poco probable. La presencia de observadores de la ASEAN, la estrategia de Camboya de priorizar la denuncia diplomática e internacionalizar el conflicto, y el alto coste económico que supusieron los combates de 2025 actúan por ahora como frenos a una confrontación bélica directa.

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