18 sep 2022

Maduro, garante de las negociaciones con el ELN

El presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, ha aceptado la petición de su homólogo colombiano, Gustavo Petro, de mediar en las negociaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en el país. Así lo anunció el pasado 13 de septiembre, con lo que Venezuela asume el papel de garante de los acuerdos de paz tal y como ya lo hizo en las negociaciones con las FARC, que tuvieron lugar en La Habana entre 2012 y 2016.

Lo cierto es que Colombia vive actualmente un agudo rebrote de violencia por cuenta de grupos armados que se lucran con el narcotráfico y la minería ilegal. En este contexto, Petro ha hecho un llamamiento a todas las agrupaciones armadas en activo, solicitando un alto el fuego bilateral para poder reiniciar las conversaciones de paz. En agosto ha habido un acercamiento al ELN y, según las declaraciones de un portavoz del grupo insurgente, las negociaciones de paz podrían comenzar en “cuestión de semanas”. Como se recordará, éstas se rompieron en 2019 tras un atentado en el que murieron 23 estudiantes y 100 más resultaron heridos. Uno de los escollos principales es la cuestión de la  seguridad y garantías para los guerrilleros, la denominada ‘Doctrina de Seguridad Nacional’, que define a los opositores como un enemigo interno y que prioriza el uso de la fuerza. Como vemos, la situación de partida es compleja. Los intentos de alcanzar un acuerdo de paz podrían también provocar un aumento temporal de los ataques, ya que ciertos grupos intentarán boicotear las negociaciones o demostrar su fuerza. Prueba de ello es el atentado contra un coche de policía el pasado 2 de septiembre, en el que fallecieron 7 personas.

¿Por qué es tan complejo alcanzar un acuerdo de paz con el ELN?

El ELN es más débil que lo que fueron las FARC en su momento, con muchos menos combatientes y fuentes de financiación menos estables (secuestro y extorsión); las FARC controlaban buena parte del narcotráfico del país. No obstante, las negociaciones están siendo más complejas. Por una parte, a diferencia de las FARC, cuyo origen es campesino, el ELN cuenta con una ideología mucho más arraigada, ya que surgió de un movimiento de intelectuales que se formaron en Cuba y volvieron con la idea de implantar en el país la revolución socialista. Por otra parte, tiene menos experiencia en la negociación de procesos de paz y quizá por ello no han sido capaces de plantear una agenda concreta y realista. Tampoco cuenta con una jerarquía demasiado clara, lo que dificulta la interlocución con el Estado. En el caso de las FARC, la cabeza de la guerrilla era bien conocida, Rodrigo Londoño alias Timochenko (que sucedió a Tirofijo a la muerte de éste), con capacidad para imponer sus decisiones a mandos medios y bajos. El ELN está estructurado como una federación y cada frente tiene una gran autonomía para elegir su estrategia política y militar. Aquí el gran reto será involucrar en el proceso a las estructuras del ELN más criminalizadas.

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