13 sep 2026
Presión sobre el yen y tensión en la deuda pública de Japón
En la primera mitad de septiembre de 2026, la política monetaria de Japón ha quedado en el centro de las turbulencias financieras globales tras la inusual intervención verbal del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, quien desafió abiertamente a los mercados a no apostar contra la divisa nipona citando la firme resolución del Banco de Japón (BoJ) para frenar la sangría del yen.
Esta presión externa coincide con la postura cada vez más agresiva del propio BoJ, donde miembros clave de su comité directivo defienden elevar los tipos de interés hasta el 1,25% -su nivel más alto en tres décadas- para contener la inflación interna y corregir los tipos de interés reales negativos. Sin embargo, los esfuerzos combinados de Tokio y Washington por estabilizar la divisa han avivado el nerviosismo en los mercados de renta fija: el rendimiento del bono soberano japonés a 10 años ha escalado a máximos de más de tres décadas por encima del 3%, encareciendo drásticamente la enorme carga de la deuda pública nipona y limitando la capacidad de las autoridades para intervenir en el mercado cambiario sin desencadenar una venta masiva de sus reservas en bonos del Tesoro estadounidense.