11 ene 2026
Washington bombardea al Estado Islámico en el norte de Nigeria
El 25 de diciembre, Estados Unidos llevó a cabo ataques contra militantes asociados al Estado Islámico en el noroeste de Nigeria en coordinación con el gobierno nacional.
Los ataques aéreos de diciembre tenían como objetivo los campamentos de Lakurawa, una filial del ISSP (Estado Islámico de la Provincia del Sahel) en el estado de Sokoto, cerca de la porosa frontera con Níger. Pese a la escasa información confirmada sobre la ofensiva, en la que drones MQ-9 Reaper dispararon 16 misiles guiados por GPS, tanto Washington como Abuya han proclamado el éxito estratégico de la misión. Más allá de lo militar, la operación cumple una función política clave para los presidentes de ambos países: Trump utiliza estos ataques para reafirmar su retórica contra lo que él denomina, muy polémicamente, un "genocidio de cristianos" en Nigeria, mientras que Tinubu busca proyectar una imagen de autoridad y control territorial ante una ciudadanía nigeriana agotada por una crisis de inseguridad descontrolada y la percepción de un Estado ausente. Nigeria enfrenta una compleja crisis de seguridad que combina el bandidaje, el extremismo islamista y conflictos rurales, sumando casi 20.000 muertes en el último lustro, según datos de ACLED. Aunque figuras como Trump han centrado su discurso en la persecución religiosa, tanto cristianos como musulmanes han sido víctimas de una violencia estructural que el gobierno de Tinubu aún no logra contener. No obstante, y dada la justificación utilizada por Washington, fuentes locales cuestionan la elección de Sokoto como objetivo, una zona mayoritariamente musulmana, cuando provincias como Níger, Kebbi o Borno han sufrido históricamente niveles de violencia y actividad yihadista mucho más altos.