25 ene 2026
Aranceles y represalias
Ecuador y Colombia han entrado en un pulso comercial vinculado a la seguridad fronteriza y la lucha contra el narcotráfico.
El presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció un arancel del 30% a las importaciones colombianas (en vigor desde el 1 de febrero) y lo justificó por la “falta de reciprocidad” de Bogotá en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera. El golpe es relevante porque son socios comerciales estrechos: el intercambio ronda los 2.700 millones de dólares y Colombia registra un superávit cercano a 921 millones (hasta noviembre de 2025).
La respuesta colombiana llegó con reciprocidad arancelaria (30% a una veintena de productos ecuatorianos) y con medidas de presión adicionales: suspensión de ventas de electricidad a Ecuador. Quito replicó anunciando un alza en la tarifa de transporte del petróleo colombiano que cruza por sus oleoductos hacia el Pacífico. Mientras Noboa insiste en que Ecuador puede cubrir la demanda eléctrica sin esas importaciones, Colombia defiende que sí hay cooperación operativa contra el narcotráfico y advierte del daño económico. En paralelo, empresarios y oposición en ambos países piden desescalar y volver a una mesa de diálogo para evitar que el pulso político termine afectando a consumidores y sectores productivos.