06 sep 2026

La junta militar consigue frustrar un aparente golpe de Estado

Un grupo de soldados atacaron una importante base militar en el principal aeropuerto internacional de Niamey, la capital de Níger, avanzaron hacia el palacio presidencial y tomaron brevemente la emisora nacional en un intento de golpe de Estado el pasado 29 de agosto.

Las autoridades nigerinas consiguieron recuperar el control de la base y detener a los amotinados. Para ello, contaron con el despliegue de Africa Corps, un grupo paramilitar ruso anteriormente conocido como Wagner, que ha consolidado su presencia en el Sahel ofreciendo apoyo militar a las juntas militares gobernantes. Este intento de asonada subraya la continua inestabilidad política que atraviesa el país africano y pone de manifiesto la creciente dependencia del régimen de transición nigerino de las fuerzas de seguridad e inteligencia rusas para garantizar su propia supervivencia frente a facciones disidentes dentro de sus Fuerzas Armadas. Níger lleva bajo régimen militar desde el golpe de Estado de 2023 liderado por Abdourahamane Tchiani, que derrocó al mandatario electo Mohamed Bazoum (quien aún permanece bajo arresto domiciliario), acabando con la esperanzadora pero breve etapa democrática del país sahelino. Aunque la junta prometió frenar al JNIM (rama local de Al Qaeda) y al Estado Islámico, la crisis de seguridad no ha hecho más que agravarse. La frustración por esta crisis aparentemente interminable alimenta el descontento de las tropas. El ministro de Defensa ha desestimado lo sucedido como un “movimiento de insurrectos”, aunque en los últimos días el gobierno ha acusado directamente a Francia de estar detrás de la asonada, algo que París ha calificado de “pura fantasía”.

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