06 sep 2026
Tensión en los mercados de bonos
El mes de agosto ha estado marcado por la volatilidad en los mercados de deuda. La rentabilidad del bono a 10 años de Estados Unidos superó el 4,8%, el valor más alto desde 2023. De igual forma, se ha producido un incremento de la pendiente en la parte más larga de la curva. La rentabilidad de los bonos a 30 años llegó a alcanzar el 5,2%, el nivel más alto desde 2007.
Esta dinámica también se ha producido en buena parte de las economías avanzadas. El rendimiento de los bonos a largo plazo de Alemania, Francia, Japón y Reino Unido también se sitúa en valores excepcionalmente altos. En el caso de la economía asiática, la deuda a 30 años se encuentra en torno al 4%, el valor más alto de las dos últimas décadas.
Las razones que explican estos acontecimientos son varias. En primer lugar, la desmesurada inversión en infraestructuras vinculadas a la Inteligencia Artificial (IA) está modificando la estructura del mercado crediticio. Se estima que las grandes tecnológicas destinarán este año cerca de medio billón de dólares a proyectos asociados a la IA, buena parte financiado mediante masivas emisiones de bonos que compiten en la captación de fondos con la deuda soberana. En segundo lugar, las tensiones geopolíticas y los cuellos de botella en el transporte de hidrocarburos, como consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz, están alimentando las presiones inflacionistas. En consecuencia, los mercados descuentan un escenario de tipos oficiales elevados más prolongado. Por último, la persistente preocupación por la fragilidad de las cuentas públicas y el aumento del déficit estructural han llevado a los inversores a exigir una mayor prima de riesgo, en un contexto donde la ratio de deuda sobre el PIB en potencias como Estados Unidos, Francia y Japón supera el 100%. Todo ello está, en definitiva, configurando un nuevo escenario más exigente en los mercados que afectará, en mayor o menor medida, a todos los emisores.