06 sep 2026
Tensión en Tigray: nuevos enfrentamientos y declaraciones incendiarias
A principios de agosto se produjo una seria escalada militar entre el ejército de Tigray y las fuerzas federales etíopes: el asalto a Shererina, un bastión militar tigriña cerca de la frontera con Sudán, supone el enfrentamiento más serio desde el fin formal de la guerra en 2022, con miles de soldados involucrados y cientos de bajas.
En las últimas semanas ha reinado una tensa calma, aunque ambos bandos están movilizando a sus fuerzas a los dos lados de la frontera de Tigray. El primer ministro Abiy Ahmed se enfrenta a una nueva coalición entre antaño enemigos: el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray y los insurgentes Fano de la región de Amhara, que han demostrado su capacidad de hacer frente a las fuerzas federales. Esta resistencia, sumada al uso e integración de drones y armamento pesado con apoyo externo (extraoficial) desde Eritrea, Sudán y Egipto, fuerza a Addis Abeba a recalcular el riesgo de emprender una ofensiva total, especialmente ante el aparente riesgo de regionalización. Este componente preocupa especialmente a Abiy Ahmed, ante el creciente aislamiento diplomático y la pérdida de influencia de Etiopía en el Cuerno de África, ejemplificada en la retirada de tropas etíopes en favor del avance geopolítico de competidores regionales (Turquía y Egipto) en Somalia y los reveses de sus aliados (las RSF) en Sudán. En los próximos meses la evolución del conflicto dependerá de si Addis Abeba decide reactivar una gran ofensiva terrestre o si busca estabilizar la situación mediante negociaciones directas.