26 feb 2019

La gestión de la felicidad adecuada mejora los resultados de las empresas

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 59% de los trabajadores españoles sufre estrés en el trabajo, algo que, de no atajarse y ser tratado a tiempo puede derivar, incluso, en problemas relacionados con la salud mental. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que las patologías psíquicas en sus distintos niveles de gravedad son la segunda causa de mayor incidencia entre las enfermedades relacionadas con el trabajo en todo el mundo, solo por detrás de las enfermedades musculares. Este hecho puede reducirse con una adecuada gestión de la felicidad. Desde los años noventa, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publica el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que analiza tres parámetros básicos en relación a la calidad de vida de las personas: el sanitario (es decir, tener los tratamientos adecuados para vivir con Salud), el intelectual (acceder al conocimiento y la formación), y un nivel social digno, midiendo este según el PIB per cápita. El experto Nick Marks sugiere cinco pautas para promover la felicidad individual: conectar (el ser humano es un animal social), ser activo (por ejemplo, a través de las actividades físicas), prestar atención al entorno donde nos desenvolvemos, aprender de manera continua, y ser solidario. Tanto en la vida personal como en el trabajo, las más recientes corrientes de pensamiento concluyen que la felicidad no deriva del éxito, sino que es una causa. Psicólogos como Lyubomirski, Sheldon y Schkade, concluyen, de hecho, que el 50% de nuestra sensación de felicidad está determinada genéticamente, otro 10% se debe a circunstancias generales (como nuestro estado civil o nuestro nivel de ingresos), mientras que el 40% restante tiene que ver con el comportamiento diario y con la forma que pensamos sobre nosotros y sobre los demás. En esta línea, el Índice Planetario de la Felicidad elaborado por la Fundación británica de la Nueva Economía (New Economics Foundation) se basa en la fórmula de la satisfacción personal multiplicada por la esperanza de vida del país y por su nivel de desigualdad, dividido entre el impacto ecológico, medido en hectáreas globales. Este indicador tiene su antecedente en la Felicidad Interior Bruta (FIB), que desarrolló en 1972 el rey de Bután, Jigme Singye Wangchuck, que está formado por cuatro pilares básicos: buena gestión de los asuntos públicos, desarrollo económico equilibrado, conservación del medio ambiente y fomento de la cultura.  

La estrategia de las organizaciones

Por todo ello, parece cada vez más importante que las organizaciones generen una sensibilización hacia los factores que promueven la felicidad y evitar los que la erosionan. Y en esta tendencia empieza a ser habitual que los departamentos de recursos humanos de las grandes empresas incorporen como uno de los principales objetivos en sus estrategias internas el concepto de la felicidad, a través de cargos tan sugerentes como el de Chief Happiness Officer, o Director de Felicidad, en español. La principal intención por parte de las compañías es ofrecer un mayor valor añadido a sus empleados para fidelizarlos, evitar la fuga de talento e incrementar su compromiso e identificación con los valores corporativos. Lo que se evidencia es que cada vez son más importantes los intangibles, a pesar de que la mayoría de los indicadores todavía miden sólo los elementos tangibles. Entre estas nuevas propuestas de calidad para los trabajadores, cabe destacar algunas, como:
  • Políticas de conciliación de la vida laboral con la personal
  • Mejora de la seguridad en el entorno de trabajo
  • Programas de salud y cuidado personal
  • Participación en las acciones solidarias y de responsabilidad social corporativa (RSC)
  • Planes de carrera y desarrollo profesional
  • Planificación financiera para garantizarse una jubilación tranquila
  • Posibilidad de desarrollar proyectos empresariales dentro de la propia organización
  • Actividades transversales entre grupos y departamentos diferentes
  • Escucha activa permanente para conocer las inquietudes de los trabajadores
  La gestión de la felicidad empleados  

La productividad como ROI de la felicidad

Parece un hecho comúnmente aceptado que las empresas más rentables son aquellas que invierten en su capital humano, sin limitarse sólo a los beneficios o a las prestaciones sociales. Para lograr una gestión plena de la felicidad del empleado, y, por lo tanto, conseguir aumentar su productividad dentro de la compañía, es fundamental propiciar una cultura corporativa que apueste por los siguientes factores:
  • Desarrollar objetivos y KPIs que midan adecuadamente el desempeño y sirvan para obtener parámetros medibles y útiles para la toma de decisiones.
  • Ser transparentes con los equipos y profesionales, reduciendo la incertidumbre y propiciando que su talento se dirija a ser los mejores en su trabajo.
  • Crear un clima laboral que fomente la comunicación mediante espacios abiertos donde los distintos niveles de la compañía puedan intercambiar ideas.
  • Permitir en aquellos puestos donde sea posible desarrollar una política de teletrabajo que favorezca la conciliación de los empleados.
  • Premiar el éxito, o, lo que es lo mismo, fomentar una sana competencia dentro de la organización para que los mejores sean reconocidos por el resto de la plantilla y premiados por ello.
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