18 ene 2026

Desaceleración económica

La economía uruguaya cerró 2025 con un ritmo de crecimiento moderado —entre 2,2 % y 2,4 % según estimaciones oficiales e internacionales—, tras un año marcado por la caída de la inversión y el retroceso de sectores como la construcción y la manufactura, en contraste con el aporte positivo del comercio y los servicios.

La inflación se desaceleró hasta 3,65 %, su nivel más bajo en más de dos décadas, mientras el desempleo rondó el 7,3 % hacia finales de año. Con este escenario, el Ejecutivo impulsó medidas para atraer inversión, simplificar trámites y diversificar mercados, destacando el inicio del proceso de adhesión al Acuerdo Transpacífico (CPTPP), lo que abre negociaciones con un bloque que representa alrededor del 15 % del PIB y del comercio global. En el plano monetario, el Banco Central recortó en diciembre el tipo de interés en 50 puntos básicos hasta 7,5 %, adoptando una postura más neutral gracias a la baja inflación y a que las expectativas permanecen ancladas cerca del objetivo. En paralelo, la necesidad de consolidar las cuentas públicas llevó a ajustes tributarios selectivos, en un contexto en el que el déficit fiscal se situó en torno al 4 % del PIB y la deuda pública se mantuvo alrededor del 58 % del PIB, niveles que presionan la sostenibilidad fiscal. Tras menos de un año en el poder y con previsiones de crecimiento cercanas al 2 % para 2026, uno de los principales retos del presidente Yamandú Orsi será preservar el apoyo social en un escenario de bajo dinamismo económico y disciplina fiscal exigente.

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