14 ago 2018

Consejos para que el emprendedor saque partido de los fracasos

Equivocarse es algo lógico y natural en todos los seres humanos. Pero se trata de una realidad que acompleja y que se acostumbra a ocultar. Resulta obvio que España no es Estados Unidos y mientras al otro lado del Atlántico el fracaso está bien visto, por estos lares al que se equivoca se le trata de hundir en la más absoluta de las miserias. Esta actitud contraproducente de nuestra sociedad ante las posibles equivocaciones pasadas lleva a muchos emprendedores a tener un miedo atroz a fracasar en alguna actividad empresarial. Por fortuna, el país va mejorando en su cultura económica y, cada vez, el qué pensará la gente importa menos. Con todo, aún queda mucho camino por recorrer en este aspecto. De ahí la utilidad de estos consejos dirigidos a que los emprendedores aprendan del fracaso.

¿Cómo sacar partido de tus fracasos como emprendedor?

Para empezar se debe huir de la palabra ?fracaso?

El tinte negativo que el fracaso tiene en la mente colectiva conlleva a que una de las primeras acciones que debe llevar a cabo un emprendedor en este aspecto sea la de evitar esa palabra. Así cuando se explica una aventura empresarial errónea se debe recurrir a expresiones como ?experiencia?. Solo así se podrá etiquetar un esfuerzo fallido como una escuela de aprendizaje, lo que elevará la credibilidad del emprendedor.

El fracaso es solo otra etapa más

Los más grandes empresarios tienen tras de sí compañías que han terminado en fracaso. Así le ocurrió por ejemplo al fallecido Steve Jobs, despedido de su propia empresa, y a Richard Branson, que ha tenido que clausurar diversas divisiones de su imperio Virgin por los malos resultados. Y lo mismo empieza a ocurrir con el último multimillonario de moda, Elon Musk, el fundador de Tesla. Con estos antecedentes encima de la mesa, cualquier emprendedor debe utilizar un fracaso previo como una etapa más de su necesario aprendizaje como empresario. De esa forma se perderá el miedo a equivocarse en la toma de decisiones.

Equivocarse siempre en compañía

Es cierto que muchos negocios son el ADN de un solo emprendedor, que se ha encargado de levantarlo en solitario desde sus inicios. Pero, en caso de fracaso es aconsejable emprender acompañado. Primero porque será más fácil determinar cuál fue la equivocación. Y segundo, porque un buen socio podrá ayudar a tomar las medidas oportunas que eviten que el mismo error vuelva a repetirse.

El fracaso no debe esconderse

Lejos de ocultarse tras una grave equivocación, el emprendedor debe estar siempre orgulloso de tomar riesgos. Además al abrirse a compartir los errores, se suelen recibir lecciones por parte de los interlocutores que ayudan a evitar fallos futuros.   fracaso_emprendedor  

Encuentre un nuevo enfoque

Un emprendedor debe saber siempre por qué se originó el fracaso y actuar en consecuencia. Es decir, si lo que falló fue la idea, pues toca cambiarla o buscar otro enfoque hasta dar con la forma de convertirla en modelo de negocio. En este aspecto existen diversas causas que pueden llevar una idea adecuada a ser incapaz de generar ingresos. La primera es adelantarse a su tiempo. Si ese ocurre, no es necesario cambiar demasiado sino esperar a que el mercado esté preparado y, en esta ocasión, apoyarse en plataformas profesionales para minimizar los riesgos. Si, por el contrario, el modelo de negocio estaba ya demasiado visto toca encontrar un nuevo enfoque que se centre en la especialización y en el valor añadido. Así se elevarán las opciones de que la idea triunfe. Otro motivo que suele llevar las buenas ideas a mal término es el dinero. Más bien la falta del mismo. En ese caso, el emprendedor debe enfocar buena parte de sus esfuerzos en dar con inversores adecuados. Con este objetivo, es importante explorar vías de financiación alternativas, como el crowdfunding, por ejemplo.

Seguir siempre al instinto

Un error muy común tras un fracaso es el de olvidarse de la idea inicial para enfocarse plenamente en el plan de negocio, la estrategia comercial y de marketing y la distribución. Todos estos aspectos son fundamentales. Pero el emprendedor no debe olvidarse nunca del centro del negocio, que es el producto o servicio que se pone en el mercado. En otras palabras: hay que dejarse llevar siempre por el instinto, pero éste debe ir acompañado por un plan de negocio claro y conciso.   Por último, se precisa siempre seguir una máxima de las tecnológicas estadounidenses que dice que si no se comete ningún error, no se innova. De esa forma se quita importancia a los posibles fallos y no se pierde el espíritu emprendedor que los nuevos negocios deben poseer.
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