06 nov 2013

Cómo recargar las pilas de los empleados

Todos sabemos que una de las cosas que sientan peor es comprar un juguete a los hijos y, que tras la ardua tarea de desembalarlo, comprobar que no lleva las pilas incluidas. En el mundo de los negocios pasa algo parecido. Es muy negativo tener trabajadores a los que les falten las pilas o, dicho de otro modo, que anden faltos de motivación. Esta situación deja a una empresa sin la energía necesaria para acometer el día a día. Lo mismo que le ocurre al juguete del niño. Para tratar de solucionar este problema es necesario que sus empleados se pongan las pilas, y que se encuentren lo suficientemente motivados para que todos remen en la misma dirección. Pero lograr revertir esta situación no es una tarea sencilla, aunque existen unos consejos básicos que le pueden venir muy bien.

 

Olvide los detalles y céntrese en las grandes metas. Uno de los factores que más ayudan a mejorar la tasa de motivación de las personas es la de conectar una acción puntual y del día a día con un objetivo final mucho más ambicioso. Para comprender este punto, lo mejor es ponerse en la piel del propio emprendedor. Lo más normal es que usted mismo tenga una motivación que va más allá de tener un negocio. Es posible que poner en marcha una aventura empresarial sea la solución a ambiciones mucho más importantes, como lograr que su familia viva mejor, o crear empleo, o mejorar el mundo con sus productos o servicios. Su equipo no es diferente. Así que su labor debe ir encaminada a hacerles entender que el quehacer diario (aunque sea colocar cajas o hacer unas cuentas) tiene un valor que va mucho más allá del hecho puntual. Debe convencer a su plantilla de que es vital que vean la gran imagen del proyecto en el que están metidos. Que entiendan las grandes metas.

Estudie todos los procesos. En ocasiones la desmotivación viene generada por tareas o labores que realizan los empleados que no les aportan nada a ellos, ni tampoco a la empresa. Para evitar esta situación es necesario revisar y analizar todos los procesos productivos para depurar lo intrascendente, lo que desmotiva y no añade nada positivo al negocio, y quedarse sólo con lo fundamental. Con todos aquellos pequeños trabajos que son fundamentales para alcanzar las grandes metas de las que hablábamos en el párrafo anterior.

Encuentre las claves de la motivación. No existe nadie más indicado para conocer qué le motiva que el propio trabajador. De su boca usted debe saber qué es importante y qué es accesorio para él. La única forma de saberlo es prestar atención a cualquier conversación que usted tenga con su gente. Si lo hace, encontrará esas palabras claves que le indicarán donde tiene que hacer hincapié para mejorar la motivación de todos. Pongamos un ejemplo. Imaginemos una sesión de formación en la que descubre que un empleado se aburre y no se muestra receptivo a las clases. En un descanso usted se acerca a esa persona y le pregunta qué le ocurre. Con un poco de suerte, encontrará la solución para que a partir de ese momento la formación en la compañía sea un factor proactivo de motivación. Lo más seguro es que el trabajador le confiese que no le interesa nada de lo que le están enseñando porque le parece una pérdida de tiempo y no ayuda a mejorar los procesos en la compañía. Eureka. Mejore los procesos. Esa es la clave. Está claro que a ese trabajador, y quizá a otros, le molesta algo de los procesos o no son capaces de entender que esos cursos sí son importantes para el devenir futuro del negocio. Cuando usted sea capaz de convencer a la plantilla de que lo que están haciendo sí es importante habrá logrado incrementar la tasa de motivación de la firma.

No sea tacaño. Recompense el trabajo bien hecho. Es cierto que sentirse parte de una idea de grandes dimensiones es importante para la motivación. Pero no hay que olvidar que el dinero y el reconocimiento son fundamentales si se quiere contar con una plantilla comprometida. Por tanto, no olvide recompensar un buen trabajo, ya sea con dinero, con un detalle, con buenas palabras o con lo que pueda. Si no lo hace, en la próxima ocasión se encontrará con un trabajador desmotivado, que no será capaz de superar los retos que se le presenten.

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