17 may 2016

Impulsar el negocio siguiendo el modelo del Leicester City

leicester_cityUna de las mayores hazañas en la historia del fútbol europeo. Así se recordará la temporada que acaba de culminar el Leicester City, y que le ha coronado, por primera vez en sus 133 años de historia, como campeón de la todopoderosa Premier League británica. En solo ocho meses, este modesto equipo inglés ha pasado de luchar por evitar el descenso a sorprender al mundo proclamándose vencedor incluso dos jornadas antes del final en un campeonato que cuenta con conjuntos tan potentes y adinerados como el Manchester United, el Arsenal, el Tottenham o el Liverpool.

¿Ha sido simplemente fruto de la casualidad? Ni mucho menos. La estrategia de este modesto club está medida y calculada. Y como saben los lectores de este blog, el fútbol (recuerden lo que aprendimos de Johan Cruyff en este mismo blog hace algunas semanas) en muchas ocasiones ofrece interesantes lecciones para aplicar a la gestión empresarial.

Así sucede también con la historia reciente del Leicester City. La psicología del comportamiento tanto de su dirección, como del entrenador y, por supuesto, la de los jugadores ya está siendo tomada como ejemplo entre empresarios e incluso clubs de inversión.

La primera lección que podemos extraer es el poder que tiene un liderazgo sólido y un proyecto ambicioso. Cuando llegó el italiano Claudio Ranieri al Leicester en verano de 2015, pocos confiaban en él. A sus 64 años, sus tiempos de gloria quedaban lejos, y ni la plantilla ni el ánimo de los aficionados parecían estar a su favor. Sin embargo, desde su primera declaración pública aseguró que pretendía hacer con el Leicester algo más que luchar por la permanencia. Apostó por un correoso sistema de juego y dio el liderazgo del equipo a Jaimie Vardy, quien no tardó  en responder con goles y buen juego. La goleada al Sunderland por 4 a 2 en el partido inaugural terminó por dar confianza al resto de la plantilla. Es decir: definir objetivos ambiciosos y buscar un líder capaz de motivar al resto del equipo.

Mantenerse fiel a la estrategia establecida.  Nadie podía pensar a principios de año que este equipo iba a ganar la liga de fútbol inglesa. A pesar de que el Leicester llegó a acumular algunas jornadas muy brillantes, al finales de 2015 la situación comenzó a decaer. Las derrotas se sucedían jornada tras jornada hasta que en el partido que jugó contra el Bournemouth, el 2 de enero 2016, parecía haber llegado el fin. El equipo fue  incapaz de pasar del empate lo que implicó ceder el liderato al Arsenal y ser eliminados de la Copa. Este tipo de derrotas en el fútbol se suelen traducir en decisiones drásticas. No fue así en esa ocasión. Lejos de ponerse nerviosos o tomar decisiones precipitadas, tanto Ranieri como el propietario del equipo, el magnate Vichai Srivaddhanaprabha, decidieron mantener el mismo bloque y no hacer ningún fichaje. Un mes después, las aguas volvían a su cauce y el equipo se consolidaba como líder, tras vencer consecutivamente a Stoke City, Liverpool y Manchester City. La capacidad de los líderes de tener claro el objetivo final y los métodos para conseguirlo es fundamental para la consecución de los grandes proyectos. Las decisiones en caliente tras errores o malas noticias empresariales nunca suelen acarrear buenas consecuencias.

Aprender del fracaso es otra de las grandes lecciones. Sí, aunque pueda resultar recién salida de los libros de autoayuda, el Leicester es toda una referencia en cómo aprender de los errores cometidos.

En la séptima jornada de la Premier, un confiado Leicester se enfrentaba al Arsenal sin haber conocido todavía la derrota. A los siete minutos, Vardy adelantaba al club de East Midlands, llevando la euforia a la grada local. Sin embargo, los de Raniery no supieron aguantar las acometidas de los talentosos jugadores londinenses, que acabaron llevándose el partido por 2 a 5. Desde entonces, el equipo estudió con detenimiento los fallos que le llevaron a esa derrota y foxes (zorros, en inglés y apodo que reciben los jugadores del Leicester) no han vuelto a encajar más de dos tantos en ningún encuentro de esta temporada.

Encontrar el equipo ideal es difícil y requiere tiempo. En 2004, el Leicester descendió tras acabar colista con 28 puntos. El club estaba al borde de la bancarrota con unas deudas que superaban los 30 millones de libras. Durante una década fue incapaz de regresar a la Premier, y cuando lo hizo, en la temporada 2014/2015, estuvo a punto de volver a descender. A pesar de todo, el equipo mantuvo a gran parte de la plantilla sumando como nuevas incorporaciones a jugadores sin demasiado nombre en el fútbol europeo, como el suizo Gökhan Inler o el japonés Shinji Okazaki.

Estimular el talento, la mejor apuesta. En invierno de 2014, el desconocido argelino Riyad Mahrez llegó al Leicester por 500.000 euros; hoy, algunos de los mejores clubes de Europa están dispuestos a desembolsar más de 20 millones por hacerse con sus servicios. Simpson, Morgan, Huth, Fuchs, Mahrez, Kanté, Schlupp, Drinkwater... Nombres anónimos que están haciendo historia gracias a la oportunidad que se les brindó en uno de los equipos más modestos de Inglaterra, con un presupuesto seis veces inferior al del Chelsea, por ejemplo.

La perseverancia, el trabajo en equipo y la confianza de unos en otros hicieron el resto. Valores esenciales para un conjunto campeón y que pueden ser aplicables para cualquier empresa que busque el éxito.

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