02 oct 2019

Cómo lograr que la competencia nos haga mejores

La película Rush del año 2013 narra la rivalidad que mantuvieron dos grandes pilotos de F1, el británico James Hunt y el austriaco Niki Lauda, recientemente fallecido. La cinta se centra especialmente en el año 1976 que fue cuando Lauda arriesgó más de la cuenta por la presión de Hunt y el resto de pilotos de entonces y sufrió el gravísimo accidente en el trazado de Nurburbring que casi le cuesta la vida (sufrió quemaduras en casi todo su cuerpo). Pues bien, el siniestro demuestra que la llegada de un competidor puede llevar a cualquiera a cometer errores. Pero en la película también quedó claro que Lauda y Hunt fueron mejores pilotos gracias a la existencia de sus respectivas némesis. Es decir, la rivalidad que ambos tenían y el ansia de vencerse les hizo convertirse en los mitos que son en la actualidad. Sirva este ejemplo muy alejado del mundo empresarial para demostrar que la aparición de nuevos rivales no tiene que ser vista solo como una amenaza, ya que también supone una oportunidad para que se implanten mejoras en la empresa. Existen diversos estudios que demuestran precisamente que la llegada de un rival puede mejorar la productividad y el desempeño de un negocio por el mero hecho de sentirse amenazado. Por ejemplo, un competidor puede hacer que un nuevo negocio se esfuerce más por lograr los objetivos que se había marcado. No obstante, la competencia también supone un peligro, ya que puede generar que se tomen decisiones precipitadas que, a la larga, pueden dañar el negocio. Con la idea de obtener solo la parte positiva que la irrupción de competencia implica pasamos a desgranar una serie de propuestas para que la empresa mejore y esquive los aspectos negativos de una rivalidad.  

Fidelidad absoluta a los principios fundacionales de la empresa

Encontrar otra compañía a la que se intenta superar a toda costa es una forma ideal de que todos los departamentos de la empresa estén enfocados en la misma dirección, lo que va en beneficio de la productividad y la competitividad de la sociedad. No obstante, cuando ese rival se convierte en una obsesión se puede generar una estrategia empresarial que solo está basada en imponerse como sea, que es equivocada para alcanzar el éxito. En otras palabras: si el competidor se convierte en una obsesión que debe vencerse independientemente de los medios que se utilicen para tal fin se puede dar el caso de que se inicien comportamientos estratégicos alejados de la ética (espionaje por ejemplo) que, sin duda, pasarán factura a la reputación de la empresa ,y sobre todo, a su marca. Con el objetivo de que tal circunstancia no llegue a ocurrir o siquiera a plantearse, es conveniente mirar a largo plazo olvidándose de superar al rival siempre y en todo momento. Con ello se perderán algunas batallas, pero se evitará la derrota total, que es lo que sucederá si la marca se ve manchada por comportamiento escasamente éticos.  

Reflexionar y olvidarse de la acción reacción

La aparición de nuevos competidores obliga a trabajar aún con más esfuerzo de lo que se venía realizando hasta ese momento. Pero eso puede generar que el emprendedor sea impulsivo y acelere en demasía la toma de decisiones. Correr en estos casos incrementa exponencialmente las posibilidades de cometer errores. Por tanto, conviene dar a los rivales la importancia justa y no obsesionarse, ya que entonces se entra en un método de gestión basado en la acción reacción (según haga el contrario se actúa), lo que propiciará la toma de medidas que a la larga son perjudiciales para el negocio. La mejor manera de evitar caer en la tentación de acelerarlo todo está en utilizar las cifras. Solo analizando el costo y el beneficio de cualquier medida se podrá acertar. Además, el análisis retrasa la toma de decisiones y da tiempo a reflexionar, lo que en este caso es fundamental.  

Examinarse

Quizá sea lo más complicado, pero una de las obligaciones de todo empresario es hacerse una evaluación a sí mismo o permitir que se la hagan sus colaboradores para conocer de primera mano cómo ve el resto su capacidad de liderazgo. Solo entonces el empresario podrá saber si la aparición de un rival le ha hecho cambiar y emprender un camino que no es el más indicado para el futuro de la empresa. Es obvio que encontrar a un rival es algo que es positivo para mejorar la motivación del propio emprendedor y del resto de la plantilla y que, además, impulsa un análisis de todos los procesos internos de la compañía con el objetivo de mejorarlos. Pero para ello se deben evitar los riesgos innecesarios que muchos toman ante la irrupción de nueva competencia, especialmente en el ámbito de la gestión comercial y el marketing.   Si quieres seguir leyendo noticias relacionadas, haz clic aquí.

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