18 abr 2011

Productos más baratos y menores costes

Capacidad de producción, producto, potencial financiero y recursos humanos especializados son parte del músculo que debe tener una empresa a la hora de iniciar su actividad exportadora. Deberá seleccionar los mercados a los que desea acudir, y estudiar variables como la renta per cápita del país de destino, su ritmo de crecimiento económico y las posibles ayudas a la exportación. Pero internacionalizar la compañía no sólo supone vender más allá de nuestras fronteras. A la hora de dar el salto, es conveniente también estudiar qué ofrecen los nuevos destinos, y qué recursos podemos obtener en mejores condiciones. Si se saben aprovechar, pueden ser un manantial que conviene no dejar de secar.

1. Aprovisionamientos y Recursos Humanos.

La compra de componentes o productos a un menor coste es, sin duda, una de las principales ventajas de estar presente en los mercados internacionales. Que sean más baratos no significan que sean de mala calidad. Multinacionales de sectores como la automoción tienen plantas en China, y parte de sus componentes los fabrican empresas allí radicadas. Y es que el mercado internacional puede ser un suministrador no sólo de productos de calidad, también de las últimas novedades e, incluso, los más avanzados tecnológicamente. Además, la empresa puede sacar partido a otras variables, como un mayor acercamiento a las materias primas, y precios más competitivos en costes como los de la electricidad, más baratos que en el país de origen. Por no hablar de los costes de personal. Las empresas de telefonía, por ejemplo, prefieren tener sus call center en países como India, o latinoamericanos, donde los sueldos son inferiores. También es muy usual en sectores intensivos en mano de obra como el calzado o el textil.

2. Otros costes.

Menores costes de producción, financieros y fiscales pueden ser, asimismo, un panal de rica miel al que arrimarse las empresas y dar el salto fronteras afuera. Por ejemplo, la disminución de costes por economías de escala o economías de alcance requieren un amplio mercado internacional para su venta. Y es que conseguir el nivel óptimo de producción es otro factor que acaba impulsando el comercio internacional. Lo que hay que tener en cuenta es que la consecución de dicho tamaño óptimo para las fábricas se obtiene dependiendo del sector y de la tecnología. Si se alcanza, el coste unitario por producto será menor. Otra ventaja es la opción de obtener recursos financieros no solo a un menor coste, sino que es posible acceder a fuentes financieras que en el mercado doméstico no están disponibles. Es decir, que los mercados internacionales lo que facilitan es la diversificación de las fuentes financieras. Por último, no hay que desdeñar una buena planificación fiscal, ni la posibilidad de sacar partido a los incentivos y subvenciones de cada país. Además, la instalación en países de baja fiscalidad lleva consigo una disminución de los costes fiscales de la compañía.
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