10 sep 2014

Que los orígenes de tu empresa no lastren su crecimiento

Toda persona o empresa que estuvo al lado de un emprendedor cuando éste comenzaba su carrera empresarial se ha convertido en alguien muy especial. No se trata de un proveedor, colaborador o empleado, ni siquiera de uno de confianza. Para el fundador, esa persona es un amigo que le ayudó en los peores momentos de  la compañía, que siempre son los comienzos. Pero ahora el negocio ha crecido y las habilidades que ese colaborador demostró en los inicios ya no son suficientes para lo que ahora necesita la empresa. Si usted ha pasado por un problema similar, sepa que no es, ni será, el único. Es habitual encontrar pymes con algunos colaboradores que vienen en los primeros tiempos, con importantes tareas, pero que no tienen nada que hacer en el día a día de la compañía una vez que ésta ha crecido lo suficiente. Esto ocurre porque las cosas cambian y los negocios también. Por fortuna, las empresas crecen y las necesidades de una recién iniciada no son las mismas que las de otra que ya factura millones de euros. Cuando llegamos a esa situación, ¿qué se puede hacer? ¿Romper relaciones? ¿Mantener los contratos o en plantilla aunque sepamos que no podrán aportar nada útil? ¿Qué pensará el resto de proveedores o empleados?   Obviamente estamos hablando de una cuestión complicada, ya que en esta ocasión no se puede decir aquello de los negocios son los negocios. Aquí hablamos de sentimientos, que provocan que la decisión a tomar sea todavía más complicada de afrontar. Estos consejos que le mostramos a continuación le ayudarán a la hora de prevenir y enfrentarse este complejo momento. - Nunca promocione de forma automática. Pongamos un ejemplo. Digamos que usted tiene un negocio de tecnología y que le encarga, digamos a la empresa de su primo, unos componentes. Con los años, su compañía crece y necesita otro tipo de proveedor que sea capaz de servirle el producto de manera más eficiente, más económica y más rápida. Entonces, le dice a su primo que invierta para adaptarse a sus necesidades, pero se da cuenta de que no tiene las habilidades necesarias para seguirle. ¿Qué hacer? La respuesta es obvia. Por mucho que cueste debe desengancharse, si no sus números se resentirán de forma ostensible. Este es el funcionamiento a grandes rasgos de una empresa como Mercadona. Los supermercados valencianos firman acuerdos de por vida con los interproveedores (las empresas que les fabrican sus marcas blancas, como Hacendado) pero les exigen que inviertan para adaptarse a su calendario de apertura de tiendas, unas 60 al año. El que quiere seguir, sale beneficiado y el que no, pues deja de trabajar con Mercadona, aunque sea un amigo de toda la vida.   - Nunca evalué las habilidades antes de tiempo. Es normal que cuando la empresa crece se busque a los que le ayudaron al principio para empezar a cubrir los puestos claves de la compañía. Es más, lo habitual es decirles que cuando se requiera él será el encargado, el que ascienda. Eso es un error. Usted se está anticipando y no sabe si esa persona será la mejor para desempeñar la nueva labor. Así que no se anticipe a la situación, ya que puede que una de sus últimas incorporaciones sea la ideal para el momento y entonces se encontrará con un grave problema. - No se olvide de la formación. Todas estas situaciones de las que estamos hablando no tienen que acabar mal para sus íntimos colaboradores. Para evitarlo, nada mejor que apoyarse en la formación. Si usted quiere contar con alguien en concreto, por lo que sea, pero sabe que no tiene los conocimientos adecuados para el puesto, lo tiene fácil: enséñele. Así no tendrá que tomar la difícil decisión de prescindir de sus servicios. - Más vale prevenir que curar. Al hilo del consejo anterior, nada mejor que adelantarse a los acontecimientos. Para ello, tenga conversaciones sinceras con sus colaboradores y pregúnteles acerca de sus aspiraciones y perspectivas, así como de sus capacidades. De esa manera evitará que la plantilla desarrolle falsas expectativas, que solo generarán trabajadores descontentos.   - Vigile los sueldos. Imagine lo que supone para los nuevos contratados observar cómo un antiguo amigo suyo que no hace nada en la empresa se lleva el doble o el triple de su salario. Vigile que no ocurran esas situaciones, ya que en las empresas siempre se acaba sabiendo lo que cobra cada uno. No tenga ninguna duda sobre este punto.
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