29 jun 2022

Qué debe tener en cuenta una empresa antes de internacionalizarse

Aunque siempre está abierta la opción para una empresa de internacionalizarse, es preciso tener en cuenta distintos factores para garantizar las mayores posibilidades de éxito posible. Además, las normas de comercio internacional obligan también a las compañías a tener que cumplir ciertos requisitos.

La digitalización facilita y acerca (aparentemente) nuevos mercados. Cuando la actividad dentro de una empresa y sus cuentas llevan un tiempo instaladas en valores positivos, es habitual que los gestores se pregunten si ha llegado el momento de dar el paso e internacionalizar el negocio, con todo lo que ello conlleva. Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, salir del mercado local y comenzar a operar fuera del país de referencia conlleva diversos riesgos que hay que tener en cuenta aumentar las posibilidades de éxito.

Factores a evaluar antes de internacionalizarse

  • Disponer de los recursos necesarios. En cualquier proyecto de envergadura que inicie una organización es preciso analizar previamente y con detenimiento dos elementos: la capacidad financiera y el capital humano. Normalmente, una contabilidad sana refleja una posición de solvencia de la entidad, lo que se traduce en que existen mayores ventas (ingresos) que obligaciones de pago. Esto servirá a lo largo del tiempo para que se puedan afianzar unas reservas con las que sufragar, por ejemplo, un proceso de internacionalización. En todo caso, si una empresa cuenta con buena salud financiera, también tiene a su disposición fuentes de financiación ajenas, principalmente, en el canal bancario. En cuanto a los recursos humanos, una compañía tiene que estudiar con precisión cuántas personas necesitará y qué esfuerzo requerirá de ellos para completar con éxito su crecimiento en el exterior. No es solo cuestión de disponer de muchos profesionales para esta tarea, sino que, además, cuenten con el conocimiento, las habilidades y la experiencia suficiente como para desenvolverse adecuadamente. Y la predisposición para embarcarse en tamaña aventura.

  • Contar con un producto adecuado. Que los bienes que comercialice la empresa se desenvuelvan bien en el mercado nacional no significa que vayan a hacerlo igual en otros lares. Las preferencias de los consumidores, el entorno competitivo, el marco regulatorio o el poder adquisitivo son factores que hay que analizar con cuidado y con el tiempo necesarios para llegar a conclusiones objetivas sobre las posibilidades reales de éxito. Un análisis DAFO aportará información muy relevante, que deberá ser acompañado por un extenso plan de marketing y de comercialización para tener cubiertos todos los posibles escenarios. Rodearse de un socio local puede ser una buena decisión por su conocimiento del entorno, por su red de contactos y porque cuenta ya con una marca reconocida por el público objetivo.

  • Analizar la viabilidad económica del proyecto. Normalmente, las empresas más grandes suelen tener un mayor éxito en los procesos de internacionalización. La razón es muy sencilla: pueden permitirse invertir recursos a pérdida durante el tiempo suficiente como para asentarse en un nuevo mercado, algo que una pyme no puede hacer sin poner en riesgo su economía. Por eso, en su caso, hay que analizar financieramente el coste completo de entrar en un nuevo mercado, teniendo en cuenta todas las variables en juego (licencias, alquiler o compra de oficinas, contratos de personal, plan de marketing, fiscalidad, gastos de transporte y de etiquetado, etc). Una vez entendido bien el coste, es necesario analizar a partir de qué volumen de ventas se entrará en break-even y si el tiempo hasta lograrlo es asumible para la compañía.

Requisitos formales para la internacionalización de una empresa

Además de estos factores, una empresa tiene que cumplir con diversos trámites legales para poder internacionalizarse. Entre ellos, cabe destacar:

  • Darse de alta, por un lado, en el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI) si tiene previsto operar dentro del entorno de la Unión Europea; y, por el otro, en el Sistema de Registro de Exportadores (REX), que gestiona la Agencia Tributaria, ya que allí figuran todas las empresas españolas que operan en mercados internacionales.
  • Obtener el número de registro e identificación como operador económico, el EORI, que sirve si la empresa quiere operar fuera del entorno UE.
  • Presentar el Documento Único Administrativo (DUA), que contiene información comercial sobre el producto que se va a exportar, incluyendo volumen, origen, destino y la identidad tanto del comprador como del vendedor. Este documento es obligatorio tanto en las operaciones intracomunitarias como en las extracomunitarias.
  • Lograr el Código Tarifa Integrada de las Comunidades Europeas (TARIC), de manera que los productos que se exporten puedan ser clasificados dentro de las mercancías de comercio internacional, teniendo en cuenta las restricciones, aranceles e impuestos correspondientes que deban aplicarse.
  • Tener presente las reglas fiscales y los aranceles del nuevo mercado en el que se va a operar así como la normativa vigente de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
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